LOS APÓSTOLES Y PROFETAS
Enero 2004
Por Rene Parault
Ha habido un agitamiento en mi espíritu
en relación a la condición de la iglesia en este
tiempo. Nuevamente he declarado que muchas voces están
proclamando muchas cosas en la tierra, pero tenemos que mirar
atentamente a la realidad de las cosas especialmente en este
nuevo año 2004.
¿Quién es el apóstol y cuál es su
función? En primer lugar la palabra apóstol significa
“enviado”. En otras palabras, es uno que es enviado de Dios al
pueblo de Dios o inclusive a los paganos para declarar la Palabra
de Dios. Ha sido comisionado. Mejor sería que usted no
diga que es enviado, si nunca ha recibido una palabra directa
del Señor para una función como apóstol.
Han habido apóstoles en los tiempos pasados, así
como en la iglesia primitiva los apóstoles estuvieron allí,
para establecer el fundamento de la iglesia, con Jesucristo siendo
la principal piedra del ángulo. Ef. 2:19- 22, “Así
que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos
de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre
el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal
piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio,
bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;
en quien vosotros también sois juntamente edificados para
morada de Dios en el Espíritu”.
Esto es lo que el apóstol Pablo, y también Pedro
y los otros hicieron. Ellos establecieron los fundamentos de la
iglesia para siempre. Una de las funciones del apóstol
es establecer, si, establecer por medio de la unción dada
a él, y depositar las verdades en la Palabra de Dios para
un pueblo, de manera que ellos puedan crecer hacia la cabeza que
es Jesucristo.
En este tiempo, la función del apóstol es un poco
diferente a los tiempos anteriores, porque los fundamentos ya
han sido puestos. El apóstol en este tiempo es para volver
a traer la verdad de la Palabra que se ha perdido y enredado con
el pasar de los siglos, y en la recuperación de la verdad
de la Palabra, él también estará estableciendo
la verdad una vez más como lo fue en la iglesia primitiva.
Recuerden que su función es establecer la Palabra de Dios.
Pero en estos tiempos, algunos carecen de interés en que
la Palabra de Dios les establezca. En magnanimidad, muchos creen
que están establecidos, pero se encuentran carentes y se
encuentran a si mismos establecidos únicamente en las tradiciones
del hombre, no el verdadero entendimiento de la Palabra de Dios.
Muchos no reconocen ni entienden que la unción establece
en un orden. La iglesia por mucho tiempo ha estado familiarizada
con el pastor, el maestro y el evangelista, y actualmente se está
familiarizando con el profeta. De hecho, el profeta está
ganando popularidad. (Lo que será discutido más
adelante). Pero la iglesia no está familiarizada con el
apóstol.
El establecer la Palabra de Dios por medio de la unción
conlleva una sensibilidad y cercanía al Señor mismo.
Usted descubrirá que el apóstol ha tenido un encuentro
con el Señor Jesús en alguna parte del paso por
su vida. El Señor se le ha aparecido, le ha llamado, hablado
o llenado, cualquiera que sea la manera, el apóstol ha
tenido un encuentro con el Señor Jesús.
Esto es para equiparle. El Señor le ha impartido la unción
de liderazgo, entendimiento y sabiduría por el bien del
cuerpo y para la madurez de la iglesia.
El apóstol muchas veces es incomprendido debido a la falta
de entendimiento de su función, lo que es enteramente ignorancia.
Pero la Palabra declara establecer primero en la iglesia al apóstol
y luego al profeta. “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente
apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los
que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan,
los que administran, los que tienen don de lenguas”. 1 Corintios
12:28
Así que vemos aquí que primero es el apóstol
en la iglesia. En el gobierno de Dios el apóstol puede
profetizar, enseñar, predicar y evangeliza. Pero…
Primero, el llamado de apóstol es para traer a la iglesia
de hoy el orden del Señor por medio de la predicación
y exposición de la Palabra, para la preparación
de la venida del Señor Jesús. Él es una figura
paterna, un consejero, un portavoz, y hombre que establece las
verdades de la Palabra con gracia, para que la iglesia comprenda
la verdad pura una vez más.
“Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis
muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré
por medio del evangelio”. En Primera de Corintios 4:15, Jesucristo
fue el Apóstol en jefe, al igual que en el presente, el
apóstol, como los del pasado, deben tomar su dirección
de “El Jefe”.
El apóstol en este tiempo, se encuentra en una batalla
contra las mentes religiosas, que se oponen a la Palabra que devolverá
las verdades para sanidad y liberación.
La religión ha sido tan impregnada en la mente y el alma
del hombre, que los cambios para volver a las sendas antiguas,
parecen opuestos a muchas de las enseñanzas de hoy en día.
Si, las sendas antiguas desde el mismo principio del tiempo son
las únicas sendas para andar y el apóstol señalará
y dirigirá el camino de las sendas y exhortará para
permanecer en ellas.
El Señor mismo dice, “Levantaré Mi Palabra sobre
Mi nombre”. Así que la Palabra de Dios es para ser meditada
de día y de noche, y por fe y gracia ser apropiada en el
mismo corazón y alma. “Bienaventurado el varón que
no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores,
ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley
de Jehová está su delicia, y en su ley medita de
día y de noche. Será como árbol plantado
junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su
hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”. Salmos 1:1-3
¿Necesitamos a los apóstoles? Si. Ellos están
saliendo a escena en este tiempo, y tomarán su lugar a
medida que el Señor les sitúe hasta que estemos
completos en Cristo – si, maduros en Cristo. Sin ellos la iglesia
no puede llegar a la madurez.
Una cosa más, el apóstol de Dios es muy balanceado
en la Palabra de Dios. En la revelación de la Palabra también
hay balance.
Hay algunos en el mundo de la iglesia hoy en día que espiritualizan
demasiado, yo diría inclusive que fanatizan todo en la
Palabra de Dios, diciendo que es Dios, cuando en realidad no lo
es. Solamente revise lo escrito por los padres de la iglesia primitiva
– Pedro, Santiago, Juan, Marcos, Mateo, Judas, Pablo, Lucas, etc.
y aprenda de ellos.
La Palabra de Dios es como una espada de doble filo que separa
los huesos de los tuétanos. Es para dar dirección,
consuelo, sabiduría, esperanza y cambio. No “un galantear
en las nubes espiritualizando” sin dirección para ello.
Pablo advirtió en contra de las cosas que no aprovecharían
en nada. Todas las enseñanzas de “galanteo” no le proveen
a usted ni una onza de crecimiento en Jesús ni madurez.
“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana
doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán
maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán
de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.
2 Timoteo 4:3-4
Pablo advirtió de nuevo en los últimos días
acerca del amontonarse maestros con comezón de oír,
en otras palabras, que les digan lo que quieren oír, pero
no hay cambio en su carácter porque no ha habido vida de
la unción que les fue impartida a través de la Palabra
de Dios – primeramente escuchada y después aplicada al
diario vivir.
Si, la Palabra de Dios debe ser aplicada a nuestras circunstancias,
pruebas y tribulaciones de manera que sea obrada en nosotros por
medio del Espíritu Santo por fe y gracia. “Porque la gracia
de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres,
enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a
los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente”
Tito 2:11-12
Hoy en día, algunos del pueblo de Dios quieren escuchar
la revelación y espiritualizar continuamente, e ir de un
lugar a otro para encontrar a quien tenga la última revelación,
pero esto no les aprovecha en nada. Nunca son establecidos en
las cosas de santidad y formación de carácter de
la vida de Cristo. En otras palabras, ellos tienen poco carácter
y los mismos problemas. Son como un bote sin vela en el mar.
Así que recuerde que el apóstol de este tiempo
es para volver a traer la verdad de la Palabra que estaba perdida,
de manera que la iglesia pueda crecer hasta la madurez y la casa
pueda ser edificada hasta la terminación. ¡Y entonces
el Señor vendrá!
¿Quién es el profeta? En el campo de la iglesia
de hoy en día, los profetas han llegado al escenario. Este
es el tiempo de los profetas. Viejos, jóvenes, pequeños,
grandes, valen diez centavos la docena y están profetizando
por todas partes. Cualquier cosa que lee o ve, alguien está
profetizando y llamándose a sí mismo profeta. Triste
decirlo, en realidad no hay muchos verdaderos profetas – ni hay
escuelas proféticas para ir a aprender como ser un profeta.
Un verdadero profeta es llamado y entrenado por el mismo Señor.
Ellos también han tenido cierto encuentro con el Señor
en su camino por la vida, para ser preparados en su función
profética. En otras palabras, han tenido un encuentro sobrenatural,
un gran impacto desde el ámbito del Espíritu Santo,
un gran llamamiento, ubicándolos en su posición
de profeta. Ellos muy posiblemente han visto al Señor.
Sus ojos perciben cosas en el ámbito del Espíritu
Santo, y es la percepción del Señor mismo. Operan
en palabra de sabiduría y de ciencia, y sus profecías
tendrán el carácter del Señor.
Si conocemos el carácter del Señor, sabemos que
siempre hay un elemento de “gracia” en las profecías. Su
oficio es una función, no un título. La gente puede
tener el don de la profecía, pero eso seguramente no significa
que ellos son profetas. El verdadero profeta de el Señor
no es siempre una figura popular. Ellos son directos y su unción
penetrará el hombre interior. Juntos, el apóstol
y el profeta moverán cosas en la iglesia de este tiempo.
Ahora veamos a los tiempos en los que estamos. La iglesia de
hoy está en desorden – está débil, dormida,
sin vida, llena del mundo, sin poder y podríamos seguir
con más. Está haciendo negocios como el mundo, llena
de mercantilismo, mercadeo, pero poca santidad. Hay fornicación,
adulterio, robo, crítica, murmuración, enojo, falta
de perdón, etc. Muchas de las personas en la casa del Señor,
se viste como el mundo, habla como el mundo y actúa como
el mundo.
La música en la casa de Dios es un negocio en si mismo,
comprando y vendiendo, junto con todos los libros que están
siendo escritos por ganancia. Entonces el Señor envía
los profetas para despertar a la iglesia por medio de sus palabras
proféticas para la iglesia.
El Señor le da al profeta una palabra para exhortar y
establecer. El profeta comenzará a revelar lo que se ha
deslizado en la iglesia y ha tomado el control. Los días
de Jeremías están aquí - regresen y lean
los informes. Nosotros aquí en los Estados Unidos y la
iglesia aquí está en la misma posición.
¿Qué diría el profeta? “Sé bendita,
oh iglesia en tu adulterio y pecados?” No lo creo. Dios no bendice
a aquellos que se llaman a sí mismos por el nombre de Él
y están en pecado.
Los pecados, como el Hno. David Wilkerson escribió en
una de las últimas hojas informativas, son los pecados
en las regiones profundas del corazón. Muchos desean tanto
el ministerio y quieren ser usados para estar en el ministerio,
que se vuelve una prioridad en la vida del hijo de Dios, y se
convierte en un pecado de “codicia”. Está el pecado de
“desear el ministerio de alguien más” para sí. El
pecado de “avaricia” y “celos” – si, porque los celos son el pecado
que impregna la casa de Dios. El pecado de “falta de perdón”.
El pecado de pensar que el “éxito” es santidad. El pecado
de “eludir”, no hablarle a la mitad del Cuerpo de Cristo por cualquiera
de las razones que sean.
Así que, debido al estado y condición de las iglesias,
el Señor envía Sus profetas. Por esto es que ellos
son “enviados”. El Señor los envía para exhortar
y advertir y llamar al arrepentimiento, y si no hay señal
de arrepentimiento, entonces el juicio vendrá.
Arrepentirse significa cambiar de opinión. Los profetas
advertirán a la nación de sus reincidencias. El
profeta proclamará a presidentes de países lo que
deben de hacer, para que Dios cambie de idea en medio del pecado.
Jeremías 18:7-10, “En un instante hablaré contra
pueblos y contra reinos, para arrancar, y derribar, y destruir.
Pero si esos pueblos se convirtieren de su maldad contra la cual
hablé, yo me arrepentiré del mal que había
pensado hacerles, y en un instante hablaré de la gente
y del reino, para edificar y para plantar. Pero si hiciere lo
malo delante de mis ojos, no oyendo mi voz, me arrepentiré
del bien que había determinado hacerle”.
El Señor da una directriz y luego Él dice “¡Ve!”.
Dios me envió al presidente de Honduras en 1982 con una
palabra para la nación. Él me llevó a su
casa personal, conectó una grabadora y junto con mi intérprete
el Señor habló y dio dirección a la nación.
El presidente tomó seriamente la palabra del Señor
y convocó a la nación a ayuno y oración durante
un día, lo que fue transmitido en la televisión.
El Señor se movió y tocó la nación
en ese tiempo.
La gente hoy en día viene en tropel hacia los profetas
(?) que puedan darles palabras suaves con lenguas aceitadas, palmadas
en la espalda y extender sus manos por ofrendas. Así que
las ovejas corren a oír “una palabra”. El verdadero profeta
llegará también, pero a ellos no siempre les gustará
“la palabra”. En los círculos de la iglesia en la actualidad,
si la gente no recibe una palabra hacen mala cara. Ellos sobre
todo siempre escogerán al profeta por sobre el apóstol
de la Palabra, porque no comprenden, lo digo de nuevo la función
de la unción.
¡Pobres apóstoles! La iglesia de este tiempo en
realidad los pone por último, o ni siquiera cree en ellos,
pero Dios los dará a luz a su debido tiempo.
La función del profeta es hablar del corazón de
Dios del estado y condición de la iglesia y la nación
y animar al arrepentimiento para producir cambio y santidad. Porque
sin santidad es imposible ver a Dios. Esa es la última
línea.
Así que amados, los dos oficios del apóstol y profeta
unidos junto con la visión y el llamamiento del Señor
en sus vidas, ayudará a llevar la iglesia hacia la madurez
para la venida del Señor Jesús. ¡Amén!
¡Sigamos con otra palabra corta del SEÑOR!
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